Veintiuno

Publicado: 12 marzo, 2011 en Personal
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Hoy cumplo 21. Lo hago muy lejos de mi casa. No sabéis cuanto os estoy echando de menos. A todos. La familia y los amigos siempre sereis importantes.

Mientras lo celebro por todo lo alto conociendo la cultura sueca, me gustaría recuperar una reflexión extraída en parte de muchos sitios web. Es un pensamiento dedicado a reivindicar una generación, la de los 90, ya que donde estoy ahora mismo me siento poco acompañado por gente que compartimos esta generación. Somos los pequeños, ¿y qué?.

No estuvimos en la Guerra Civil, ni en Mayo del 68, ni corrimos delante de los Grises. Tampoco votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con el Mundial de Francia del 98, pero ¿y qué?. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños. Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, a los tazos de matutano o a polis y cacos en el recreo y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o comenzamos a ver ‘Los Simpsons’ en Antena 3.

Seguimos oyendo que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice. Somos la generación que currará en algo que en nuestros padres no podían ni soñar (ya que con estudiar un FP se daban con un canto en los dientes), la de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 ó 30 veces más, la de los que estaremos pagando la vivienda hasta los 50 años.

Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos ‘bodrios’ como: los inicios de Gran Hermano, Melrose Place, Pokemon… Algunos te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco. Nos emocionábamos con la madre de Marco que no aparecía, con las putadas de la Señorita Rottenmayer, con las clases de Barrio Sésamo con Epi y Blas sin dejar atrás al programa ‘Picnic’ y Pere Ponce.

Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes. Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años. Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso y los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las cobayas en el programa educativo (y lo seguimos siendo) y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo… Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico.

Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa y Miguel Ángel Blanco. Muchas palabras podrían describir a nuestra generación, Cobi, Barcelona92, Expo, Internet, Game Boy (y las sucesivas, color, advance,…). Ayudamos con el Prestige y nos levantamos contra el terrorismo que, sin saber muy bien qué significaba nos enteramos de golpe un 11 de septiembre. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el ‘Metal Slug’, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación de Espinete y Don Pimpón. Nos encantaba Superman, ET o En Busca del Valle Encantado. Comíamos Phosquitos y Tigretones, aunque aquello que empezaba con el nombre de Bollycao no estaba del todo mal.

La generación con la que se inició la televisión privada, que se cansó de ver a las Mamá Chichos, la Veneno o Crónicas Marcianas. La generación que ha visto ganar el primer mundial de fútbol a España. La primera generación que ya no veía a su padre poner la baca del coche hasta arriba de maletas para ir de vacaciones… Y qué carajo, la última generación cuerda que ha habido.

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: nosotros viajábamos en coches sin cinturones seguridad traseros, sin sillitas especiales, casi sin air-bags, con el límite de velocidad a 120,  hacíamos viajes de más de 3 horas sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. Se podía fumar en los bares y discotecas y nadie se quejaba. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco (los que sabían, mi asignatura pendiente), ni protectores para rodillas ni codos.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole, por Septiembre u Octubre. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los más afortunados con Orión). Y ligábamos con los niños jugando a la botella o a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un Chat o en Tuenti.

Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaba un guantazo o un zapatillazo y te callabas. Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.  Una generación que ahora está más o menos centrada, pero cuidado, somos jóvenes, nos merecemos un respiro. Mucho orgullo siento por la gente que tiramos palante en los 90, lo seguimos haciendo a comienzos de siglo pese al ‘efecto 2000’ y lo estamos intentando en este 2011 pagando por los errores de las generaciones pasadas.

Con nosotros viene lo bueno, no seas egoísta, compártelo. ¿¿Tú eres uno de ellos?? De los que se emociona viendo el Gol de Iniesta casi en el descuento, de los que tienen más de 3 perfiles abiertos en redes sociales, de los que se quieren comer el mundo… ¡Enhorabuena! Eres de mi generación.

 

 

 

 

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